ENFERMEDADES
Desgraciadamente, las pitones reales también pueden enfermar. El diagnóstico y la prescripción del tratamiento de los reptiles es competencia del veterinario. Con demasiada frecuencia, las patologías más comunes registradas en estos boidos se derivan de una mala gestión por parte de los propietarios (que no cuentan con información suficiente y adecuada para la cría del animal que han comprado), de los importadores y de los vendedores.
A continuación se describe algunas de las enfermedades que podrían darse.

Problemas de la muda (disécdisis): Las dificultades en la sustitución de la piel vieja son muy comunes, y en general están relacionadas con la falta de humedad en el interior del terrario, con la falta de un objeto o una superficie por la que el ofidio pueda pasar repetidamente, frotando el cuerpo para romper la exuvia, que cambia en dirección cráneocaudal (de cabeza a cola), o con la presencia de patologías cutáneas concomitantes (dermatitis, procesos de cicatrización, abscesos, ácaros, etc.) Cuando se presenta este problema, se aconseja introducir a la serpiente, siempre que no padezca alguna enfermedad respiratoria, en un contenedor de plástico con agua. Tras unos minutos bastará con ayudar a la serpiente con los dedos a desprenderse de la muda.

Heridas cutáneas y abscesos: Son lesiones bastante frecuentes en los terrarios, que pueden estar causadas por mordeduras de otras serpientes (por ejemplo si viven juntos varios machos durante la época de celo) o de los roedores vivos que sirven de alimento. Las heridas pueden estar provocadas también por algún objeto con aristas cortantes, por ejemplo, rocas,troncos,etc. Las lesiones cutáneas, por pequeñas que sean pueden evolucionar en infecciones generalizadas, de mayor o menor gravedad. Después de la oportuna exploración, el veterinario prescribirá un tratamiento antibiótico. En los casos más graves, puede ser necesario intervenir al animal para limpiar y suturar la herida.

Quemaduras: Las serpientes pueden buscar el calor y tender a apelotonarse alrededor de las lámparas y tienen una sensibilidad lenta y escasa al calor intenso. Por consiguiente, es preferible colocar las lámparas y los tubos de neón en el exterior.  Si se da la circunstancia de que la serpiente se quema, lo primero que se debe hacer es desconectar el circuito eléctrico. Seguidamente aplicamos agua tibia en las lesiones, tas tapamos con un trapo mojado y llevamos al animal al veterinario. No debemos poner nunca productos cicatrizantes en las quemaduras. A veces el tratamiento y la convalecencia son largos.  Las cicatrices pueden quedar para toda la vida y dificultar la muda.

Dermatitis vesicular (o bullosa): Es una enfermedad fácilmente reconocible provocada por un estancamiento de humedad en el fondo del terrario. Una de las causas puede ser el vertido constante de agua del bebedero. Los materiales que conforman el sustrato, como virutas, cortezas o serrín, si no se cambian con la debida frecuencia, favorecen el estancamiento de la humedad en el suelo de los rincones más frescos del terrario. Las lesiones aparecen en las escamas ventrales, que se llenan de un líquido amarillento claro y se levantan, y rápidamente se aprecian áreas hemorrágicas puntiformes. Inicialmente, las lesiones no están infectadas, pero los agentes patógenos no tardan en actuar. El veterinario prescribirá el tratamiento antibiótico adecuado y nos informará al respecto.

Estomatitis: Es una enfermedad característica. La serpiente presenta la boca abierta, con tumefacciones en los labios, salivación densa, a veces rosada por la presencia de sangre, y normalmente deja de comer. En este caso también es indispensable la visita al veterinario, que limpiará la materia necrósica localizada entre los dientes y los labios con un abrebocas, desinfectante (a base de clorexidina) y una espátula. Esta delicada operación, en la cual pueden caer dientes (que  vuelven a crecer), tiene que repetirse varias veces, primero cada día y luego con menos frecuencia, hasta la curación total. Será necesario un tratamiento antibiótico por vía general, el respeto estricto de las normas higiénicas y una dieta adecuada. Se trata de una enfermedad básicamente bacteriana, pero también puede ser micótica o vírica. Los errores en la alimentación y en el mantenimiento del terrario favorecen su aparición. Los reptiles de captura, especialmente adultos, que más difícilmente se adaptan a la vida en terrario, como es el caso de las pitones reales, suelen padecer estomatitis graves, consecuencia de los golpes sufridos voluntariamente al lanzarse contra las paredes del terrario.

Enfermedades respiratorias: Estas afecciones pueden presentarse en boidos acabados de importar (en algunas ocasiones, afortunadamente pocas, causadas por unos vermes pulmonares: los pentastómidos), cuando en épocas de frío o de entretiempo se transportan los animales sin las condiciones adecuadas, cuando el terrario no está bien preparado (o se producen averías en el circuito), o también si el terrario está superpoblado y el sistema de aireación es inadecuado. Los síntomas (aunque no se dan todos simultáneamente) son:
-Respiración, a veces estertórica, con la boca abierta
-Silvidos al respirar
-Emisión de una materia viscosa por los orificios nasales y por la boca
-Anorexia (falta de apetito)
-Tendencia a permanecer con el cuerpo extendido en lugar de tenerlo enrollado y disminución de la actividad.

El veterinario prescribirá el tratamiento después de haber realizado las oportunas exploraciones, de conocer el desarrollo de la enfermedad y saber si afecta o no los sacos aéreos (aeroculitis).

Meteorismo y estreñimiento: Son trastornos ligados a una dieta inadecuada, sobre todo desde el punto de vista cuantitativo en caso de estreñimiento, y cualitativo en el meteorismo. El suministro demasiado frecuente de presas, especialmente adultas y de grandes dimensiones, a un boido que vive en un terrario pequeño, donde tiene pocas posibilidades de movimiento, en algunos casos húmedo y frío, son factores que predisponen a la aparición de estas graves afecciones. Las presas congeladas administradas frías o mal conservadas pueden provocar graves problemas(gastritis meteorismo). Los síntomas de estas afecciones son:
-Aumento de volumen en varias zonas del cuerpo
-Anorexia (falta total de apetito)
-Supresión de la emisión de heces y orina
-Fatiga, con la consiguiente disminución de la actividad
-Posibilidad de prolapso del colon a través de la cloaca
-Regurgitación y vómito
-Tendencia a permanecer con el cuerpo extendido

La terapia adecuada se establece en función del diagnóstico efectuado por el veterinario.

Parásitos externos (o ectoparásitos): Los pequeños ácaros de color marrón negruzco pertenecen a la especie "Ophionyssus natricis" y se encuentran con relativa frecuencia en los animales que viven en cautividad. Se pueden localizar en el cuerpo de la serpiente, quietos o en movimiento, particularmente alrededor de los ojos y en el pliegue intermandibular, situado inferiormente. Los ácaros pueden transmitir las bacterias causantes de graves septicemias y constituirse en reservas para el virus de la enfermedad vírica por cuerpos de inclusión. El ácaro "Ophionyssus natricis" tiene un ciclo vital de entre 10 y 30 días, sin necesidad de huéspedes intermedios, que transcurre enteramente dentro del terrario. Cada hembra pone unos 80 huevos aproximadamente. Si la serpiente es víctima de los ácaros, en primer lugar deberemos bañarla (durante una hora aproximadamente) en agua tibia. Seguidamente se seca y se le puede aplicar un aerosol antiparasitario a base de permetrinas, teniendo la precaución de no rociar directamente los orificios anatómicos de la serpiente, o bien una solución acuosa de ivermectina al 0,001% que se aplicará cada 10-15 días, un total de 3-4 veces.

ATENCIÓN: Algunos aerosoles antiparasitarios para perros y gatos, de probada eficacia y seguridad en estos mamíferos, son particularmente tóxicos para algunas serpientes. Por ejemplo, está comprobada la toxicidad del fripronil para la pitón real. Es indispensable tratar simultáneamente el hábitat del animal con un generador de vapor específico, o lavando en contenedor con amonio cuaternario diluido, con algún producto de mercado especialmente indicado y , a continuación, enjuagarlo perfectamente con agua.

Garrapatas: Las garrapatas son bastante habituales, sobre todo en los ofidios de captura acabados de importar. Las garrapatas son parásitos de 3 a 5mm de longitud, aplanados, de color gris rojizo, que penetran debajo de las escamas de la serpiente. No es fácil verlas porque se camuflan en una piel de manchas y puntos. La forma más sencilla de eliminarlas es aplicando una gota de aceite directamente sobre el cuerpo del parásito. Después de unos minutos de espera, se podrá arrancar el parásito con unas pinzas. A continuación habrá que lavar la zona afectada con tosilcloramida sódica diluida (o con otro desinfectante). En la boa suele encontrarse con más frecuencia en la región del cuello, mientras que en la pitón se instalan en la parte media del cuerpo, en las zonas lateral y dorsal. En este caso conviene limpiar el terrario con amonio cuaternario diluido con un producto preparado.

Parásitos internos (o endoparásitos): Una vez  adquirido el boido, el veterinario tendrá que efectuarle una coprología para detectar posibles parásitos intestinales (nematodos o cestodos). Por otro lado, el análisis de los líquidos endocloacales permitirá descubrir la presencia de protozoos flagelados patógenos
Enfermedad vírica por cuerpos de inclusión (EVCI)o (IBD): Es una enfermedad muy conocida, principalmente con la denominación inglesa IBD (Inclusion Body viral Disease), temida por todos los herpetófilos. Identificada por primera vez en 1975, afecta sobre  todo a los boidos (actualmente se diagnostica mayoritariamente en la boa constrictor), aunque en los últimos años ha sido  detectada con cierta frecuencia en los colúbridos. El agente etiológico es un retrovirus, del que se han aislado ya varios serotipos. Todavía no se conocen con certeza los elementos referentes a la difusión de esta enfermedad que, al parecer, se transmitiría:
-Por contacto directo de una serpiente a otra
-De la madre a los fetos en el oviducto, tanto en las especies ovíparas, como la pitón regius, como en las ovovivíparas, como la boa constrictor y sus subespecies
-Durante el apareamiento.

Aún está por determinar el papel como reserva y transmisor de la EVCI o IBD del ácaro de los ofidios, Ophionyssus natricis. Su difusión en el hábitat natural no se conoce. En cambio , se encuentra en las colecciones de serpientes de todo el mundo y actualmente está considerada el problema sanitario de más entidad en la cría de boidos. Se manifiesta con más frecuencia en serpientes adultas, aunque también puede afectar a ejemplares jóvenes. Es más grave en las pitones (especialmente en la Python molurus biviattatus) que en las boas. Éstas últimas normalmente actúan como portadores asintomáticos. El IBD es mortal, porque no se conoce, hasta el momento, ningún tratamiento eficaz. El reptil puede mantenerse en vida muchos meses, alimentado con una sonda gástrica, pero a tenor de los conocimientos de que disponemos a día de hoy, es aconsejable sacrificar al ejemplar, ya que, esperando una muerte segura, el animal no haría más que convertirse en reserva de esta contagiosa enfermedad.
Los síntomas de EVCI o IBD: En las boas comunes, de cola roja y similares, los signos más frecuentes  son:
-Regurgitación
-Falta de reflejo de enderezarse (si la serpiente se coloca boca arriba, permanece en esta posición, incapaz de darse la vuelta)
-Parálisis flácida (blanda, sin contracciones) completa o parcial, que puede manifestarse progresivamente (al principio, puede ocurrir que la serpiente no sea capaz de capturar a la presa y falle el ataque repetidamente)
-Actitud denominada "observar las estrellas". El reptil alza la cabeza hacia arriba, inclinándola ligeramente hacia atrás y , a veces, balanceándola.
-Pérdida de visión
-Estomatitis
-Adelgazamiento
-Mudas dificultosas
-Aparición de nódulos en la piel
-Alteraciones de las células sanguíneas

En las pitones asiáticas, y también en la pitón bola, se manifiestan solamente los síntomas neurológicos (parálisis flácida, actitud de "observar las estrellas", etc), sin signos gastrointestinales (regurgitación).
Por desgracia, el veterinario no tiene posibilidad de emitir un diagnóstico preciso porque no se dispone todavía de un test serológico (en EE.UU está en fase de desarrollo).
Con una muestra de sangre de una serpiente que presente alguno de los signos clínicos citados anteriormente, se podrá efectuar un diagnóstico de sospecha de EVCI si se observa:
-Un aumento de glóbulos blancos
-Cueros de inclusión en el interior de los glóbulos rojos.
Los cuerpos de inclusión son corpúsculos redondos azulados de márgenes difuminados (después de la coloración con los colorantes citológicos comunes) que se pueden encontrar  también en el citoplasma de células de diferentes órganos (páncreas, hígado, amígdala y estómago) de la serpiente enferma. El diagnóstico se confirma con una biopsia de tejido hepático o del estómago, que se debe realizar con anestesia. La importancia del problema justifica la necesidad de poner en cuarentena, a ser posible 6 meses, a los boidos (especialmente la boa constrictor) , y de no juntar en un mismo terrario una serpiente criada desde hace tiempo con otro ejemplar de procedencia desconocida.

NOTA: La actitud de "observar las estrellas" por sí sola no confirma con total certeza la sospecha de EVCIo IBD. La serpiente que alza la cabeza y la balancea hacia atrás es un síntoma que puede manifestarse en otras enfermedades como:
-Encefalitis
-Micobacterioris
-Micosis (hongos)
-Enfermedades parasitarias
-Enfermedades protozoarias
-Ingestión o contacto con sustancias tóxicas
-Consecuencia de golpes o caídas

Sería un error sacrificar un ejemplar que presenta esta actitud sin efectuar otras pruebas.

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